4.º Secundaria

Prueba de velocidad lectora 4

Esta prueba es anónima y no guarda resultados.
Para acceder a las pruebas asignadas por tu profesor,
debes iniciar sesión e ir a Mi espacio.

Fragmento de: El Valle del Miedo, Arthur Conan Doyle

–¿Había oído hablar a su marido de algo que ocurriera en los Estados Unidos y que pudiera suponerle algún peligro?

La señora Douglas lo pensó seriamente antes de responder.

–Sí –dijo al cabo–. Siempre he tenido la sensación de que lo amenazaba algún peligro. Se negaba a hablarlo conmigo. No era por falta de confianza en mí (entre nosotros existían un amor y una confianza totales), sino por su deseo de no alarmarme lo más mínimo.

–¿Cómo lo sabe, entonces?

El semblante de la señora Douglas se iluminó con una rauda sonrisa.

–¿Puede un marido llevar consigo un secreto durante toda su vida sin que la mujer que lo ama sospeche nada? Lo sabía por cómo se negaba a hablar de algunos episodios de su vida en los Estados Unidos. Lo sabía por ciertas precauciones que tomaba. Lo sabía por ciertas palabras que dejaba caer. Lo sabía por la forma en que miraba a los extraños que aparecían de improviso. Estaba completamente segura de que tenía enemigos poderosos, que creía que iban tras él, y que él siempre estaba en guardia para protegerse de ellos. Estaba tan segura de ello que durante años he sentido terror cada vez que llegaba a casa más tarde lo esperado.

–¿Puedo preguntar –dijo Holmes– qué palabras eran ésas que le llamaban la atención?

–El Valle del Miedo –respondió la señora–. Ésa era una de las expresiones que usaba cuando le preguntaba. «He estado en el Valle del Miedo. Todavía no he salido de él.» «¿Es que nunca vamos a salir del Valle del Miedo?», le preguntaba yo cuando lo veía más serio que de costumbre. «A veces creo que nunca lo conseguiremos», respondía.

–¿Sin duda le preguntaría a qué se refería con «el Valle del Miedo»?

–Así es, pero ponía una expresión muy grave y sacudía la cabeza. «Ya tenemos suficiente con que uno de nosotros haya vivido bajo su sombra», decía. «¡Quiera Dios que no caiga nunca sobre ti!».


© 2009-2020 Editorial Casals S.A.
Aviso Legal | Mapa web | Créditos