3.º Secundaria

Prueba de velocidad lectora 3

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Fragmento de: Amsterdam Solitaire, Fernando Lalana

Rafael Azancot era un judío sefardí, alto y enjuto como una caña, al que sus peculiares gafitas ovaladas prestaban un aire falsamente inocente. Rozaba los sesenta años y era uno de los talladores de diamantes en activo más antiguos y reputados de Ámsterdam.
Salió de un ascensor que más bien parecía una pequeña cámara acorazada y abrazó con afecto a Martínez, quien hizo de inmediato las presentaciones. Tras los apretones de manos de rigor, el tallista, rogó a los tres hombres que le acompañasen.

–Vamos a bajar al segundo sótano, el corazón de la casa Coster –anunció a sus visitantes–. Les aseguro que se trata de un acontecimiento excepcional en esta empresa. Me ha costado mucho trabajo convencer a nuestro jefe de seguridad de que son ustedes inofensivos y de que este era el método menos complicado y más seguro para mostrarles mi... modesto trabajo.

Entraron los cuatro en el ascensor y Azancot oprimió el botón inferior, que se iluminó al instante.

–No me digas que se accede al santuario de Coster con solo pulsar un botón –dijo Martínez–. ¿Ni siquiera es precisa una llave de seguridad o una tarjeta magnética?
Azancot sonrió en silencio. Al llegar al piso de destino, se volvió hacia Martínez.

–¡Oh...! He olvidado algo y tenemos que volver a la planta principal. ¿Te importa oprimir el botón?

–No. Claro que no.

Apenas el índice del español se apoyó sobre el disco metálico grabado con el dígito «0», las puertas del ascensor se cerraron rápidamente. Parpadearon las luces. Se escucharon voces cargadas de urgencia y el ladrido intermitente de una
alarma lejana.

–¿Qué ha ocurrido? –preguntó Odermann, con un velo de temor en la voz, mientras Weimar y Martínez miraban inquietos a su alrededor.
Azancot sonreía beatíficamente.

–Solo la huella dactilar de los empleados autorizados permite el funcionamiento del ascensor –explicó–. Cualquier otra, bloquea el sistema y dispara las alarmas. Si en noventa segundos no se aclara la causa del incidente, intervendrá la policía.

–Ingenioso.


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